sábado 24 de septiembre de 2011

SOBRE MIS PIES


Ayer volví a caminar por esa calle,
donde la gente cree que el orbe es una perla cultivada.
Asombrosamente perfecta/
Ayer, habían pasado doce hojas del almanaque y tú no estabas/
Pero miré mi mano,
descubrí la imperfección que me legaste
(la de los dedos transformados en trampolín)
y sentí que también andabas en esa avenida/
donde las mujeres no huelen a cuero sino
al Chanel muerto en el cuerpo de Norma Jean/
Tus ojos me miraron, a 350 kilómetros, y sonrieron/
La carcajada silenció los ruidos infames de los Jaguars/
y los felinos de sus capós ronronearon.../
Ellos, excesivamente salvajes,
también prefieren nuestras obtusas, irregulares y fraccidas perlas barrocas.


Fotografía: The Graceful Hands of Tilly Losch (E. O. Hoppè, 1928)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Damadeverdetrigoenabril: Redondo poema a quien tanto amaste.Gracias por este reencuentro con tus seguidores.
Alfonso

Elen dijo...

A veces el olor a Chanel, no nos deja sentir ni oler, nuestro propio olor, y mucho menos, el de los demás. Seguimos con la hipocresía de aparentar, en fín... que sigan silenciando el rugido de los jaguar, que sigan...

Anónimo dijo...

Tu poema transforma la opulencia del cemento en camino de arena con pisadas y silbos de alcaravanes. Belleza pura.

Ana